Tratamientos capilares, todo lo que hay que saber

Son muy efectivos para poder acabar con los problemas capilares que pueden ir apareciendo a lo largo de los años, especialmente en los hombres. En cualquier caso, aplicar el tratamiento adecuado ayuda a mantener una buena salud, a la par que mejora la apariencia de uno mismo.

Al igual que ocurre con otras partes del cuerpo, el cabello también necesita de unos cuidados especiales, ya que es frecuente que cuando van pasando los años se presenten ciertos problemas. En este sentido, hay que tener en cuenta que, dependiendo de lo que se tenga, así habrá que aplicar unos tratamientos capilares u otros, sabiendo que todos ellos ayudan a mejorar el estado del cabello, tener más salud y sobre todo, ganar en apariencia.

Este tipo de tratamientos son cuidados que se le dan al pelo, haciendo uso de diferentes productos para ello cuya finalidad va con base en el problema que se tenga como mejorar la hidratación, el volumen o tratar la alopecia, entre otras cosas. En cualquier caso, antes de ponerse manos a la obra, es esencial acudir a los profesionales del sector para que analicen tanto el cabello como el cuero cabelludo y saber así tratar adecuadamente cada problema.

¿Qué más saber sobre los tratamientos capilares?

Para ganar efectividad, este tipo de tratamientos se aplican de manera directa sobre el cuero cabelludo, con el objetivo de sanear el pelo y mejorar notablemente el crecimiento del mismo.

En este sentido, hay que decir que los tratamientos capilares cosméticos son de los más populares, aunque también existen otros médicos para tratar enfermedades y afecciones más graves.

Hay que decir que los cosméticos buscan el poder combatir el cabello seco o conseguir mayor brillo en el mismo, además de acabar con problemas como la caída del pelo o la calvicie. Por su parte, los tratamientos médicos deben aplicarse tras haber realizado un análisis exhaustivo del paciente, a través del cual se ha diagnosticado el problema en cuestión.

¿Cuáles son los problemas más comunes?

En la actualidad, las personas pueden presentar diferentes tipos de problemas capilares, cada uno de ellos con sus características específicas y pudiendo ser de mayor o menor gravedad. En cualquiera de los casos, el principal objetivo siempre es tratarlos adecuadamente y, sobre todo, intentar por todos los medios recuperar la salud del cabello.

Entre los problemas más habituales destacan el cabello graso, el cabello reseco, la caída del pelo, la acumulación de caspa o la dermatitis seborreica.

¿Qué tipo de tratamientos capilares existen?

Dependiendo del problema que se presente, así se pueden aplicar diferentes tipos de tratamientos capilares, teniendo en cuenta que siempre que se necesiten, es esencial acudir a profesionales expertos dentro del sector.

Dentro de los tratamientos más frecuentes, uno de los más utilizados es el denominado PRP Capilar, que consiste en aplicar plasma con una gran cantidad de plaquetas sobre el cuero cabelludo a partir de microinyecciones. Gracias a esta sustancia se regenera el cabello.

Por otro lado, también se puede mencionar la mesoterapia capilar. Otro tratamiento que se aplica de manera directa sobre el cuero cabelludo, aunque en este caso, se inyectan sustancias como vitaminas, aminoácidos, inhibidores de enzimas, sustancias vasodilatadoras y oligoelementos. Lo que hace este tratamiento es estimular el folículo piloso y además, recuperar notablemente el grosor del cabello.

También está la fototerapia que se lleva a cabo con láser capilar de baja frecuencia. Este tratamiento ayuda a reparar el tejido nervioso, el tejido blando, la piel y el músculo esquelético. Este láser lo que hace es mejorar el crecimiento del cabello, haciéndolo más grueso y saludable, además, provoca que haya un mayor flujo sanguíneo dentro del cuero cabelludo.

Finalmente, hay que mencionar la bioestimulación capilar, que permite exfoliar, renovar y activar el cuero cabelludo.

Recomendaciones

Con el fin de cuidar adecuadamente el cabello, los expertos recomiendan que se cepille todos los días antes de lavarlo. También es importante que, cuando se lave, se haga siempre con agua tibia y no frotar en exceso. Otro detalle es que hay que desenredar el pelo, siendo mucho más efectivo comenzar por las puntas y acabar en la raíz. Por último, siempre que se pueda, es mejor dejar que el cabello se seque al aire.

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