¿Cuándo la caída del cabello en primavera deja de ser un proceso normal?

Un adulto tiene entre 100.000 y 150.000 cabellos en la cabeza y pierde de media ente 100 y 150 diariamente. Estos son cabellos que se encuentran en la fase telógena, que es la fase de parada completa de crecimiento y, consecuentemente, de caída. Los cabellos están reducidos de tamaño y desconectados de sus bulbos. A pesar de lo que pueda parecer, esto no indica que estemos al principio de una alopecia, sino que estamos ante un proceso de renovación capilar, ya que tras la fase de caída se inicia una fase de renovación capilar, la llamada fase anágena, en la que cabellos nuevos están en una fase de crecimiento, sustituyendo a los perdidos.

“Sin embargo, en primavera se produce un proceso denominado defluvio telógeno estacional, en el que es normal que se pierdan más cabellos de lo que es normal. Este periodo tiene una duración aproximada máxima de 3 meses. Pasado este tiempo, el cabello se recupera y vuelve a tener la densidad y fortaleza habitual” explica el Dr. Miguel Sánchez Viera, director del Instituto de Dermatología Integral.

Señales que indican que no es un defluvio telógeno estacional

  • Notamos una caída superior a esos 100-150 cabellos al día. Esto lo podemos comprobar en la almohada, la ducha y si al peinarnos quedan demasiados pelos adheridos al cepillo.
  • Perdemos densidad capilar. En las mujeres se puede apreciar, por ejemplo, porque la coleta es menos gruesa, y en los hombres porque el flequillo está más “pobre”.
  • El cuero cabelludo “clarea”. Sobre todo, en entradas, coronilla y la parte superior de la cabeza.
  • Picor, grasa y sensibilidad en el cuero cabelludo. Además, cualquier cosa, que afecte a nuestro cuero cabelludo debe ponernos en alerta.
  • Producimos más grasa de lo habitual o aparece caspa. Ambos problemas inducen a una caída de cabello.

Si durante los tres meses, que aproximadamente dura este proceso, notamos algunas de estas señales, se debe acudir al especialista en dermatología capilar para que haga un estudio. Además, de si, por supuesto, pasado este tiempo, notamos que la densidad y fortaleza del cabello no vuelve a ser la habitual.

La Dra. Jualiana Machado, médico, experta en Tricología de IDEI, aclara que detrás de un defluvio telógeno que no cesa, en gran parte de las ocasiones, se esconde el inicio de una alopecia androgenética o, bien, un defluvio telógeno crónico.

La alopecia androgenética es una patología con un gran componente genético y es más común en los hombres, que suele empezar a manifestarse entre los 30-40 años. En el caso de las mujeres, un factor de riesgo añadido es que esta patología también está ligada a un aumento de las hormonas masculinas (andrógenos), dándose especialmente con la llegada de la menopausia o cuando existe algún desajuste hormonal, como ocurre en algunas patologías bastante habituales, como es el ovario poliquístico, que puede desarrollarse a cualquier edad.

El defluvio telógeno crónico es una enfermedad que se extiende más allá de los 3 meses del del defluvio telógeno estacional. La causa exacta no es bien conocida hasta ahora, pero se sabe que puede estar asociado a enfermedades autoinmunes, entre ellas, la más común es la tiroiditis de Hashimoto. Este hecho dificulta el tratamiento.

También puede deberse a otras patologías como puede ser el haber padecido COVID19, tener problemas de tiroides, tumorales, anemia, trastornos autoinmunes e, incluso, relacionados con el estrés y ansiedad.

El director de IDEI afirma que “actualmente disponemos de pruebas diagnósticas de última generación que nos permiten identificar la causa de esa alopecia continuada y, por tanto, detenerla y recuperar la totalidad del cabello perdido en un altísimo porcentaje de los casos”.

Diagnóstico y tratamiento

La prueba diagnóstica por excelencia es el estudio tricológico. Se realiza un estudio microscópico de la raíz y tallo del cabello (tricograma), además de las zonas afectadas por la caída, lo que permite saber el estado del cuero cabelludo, la densidad del cabello, el grado miniaturización y posibles lesiones tanto en el folículo piloso como en el tallo. Esta prueba va acompañada de un análisis clínico para detectar diferentes problemas como falta de vitaminas, minerales (especialmente el hierro) y hormonales. Por supuesto, la historia clínica es fundamental al aportar datos sobre familiares con problemas capilares, patologías asociadas y trastornos de estrés o ansiedad.

Los tratamientos más utilizados para detener la caída tras un defluvio telógeno son:

  • Diferentes fármacos que deben ser administrados vía oral, tópica o mediante microinfiltraciones directamente en las zonas afectadas.
  • Microinyecciones capilares: esta técnica permite administrar vitaminas y minerales junto con fármacos, si es necesario, para estimular el crecimiento de los folículos pilosos, ayuda a la regeneración capilar y fortalece el cabello.
  • Plasma Rico en Plaquetas: se aíslan los factores de crecimiento presentes en el plasma del propio paciente, por lo que no existe riesgo de rechazo. Esta solución aumenta la vascularización del folículo piloso y potencia la regeneración capilar.

Dependiendo del diagnóstico obtenido, se puede emplear tanto una única técnica como una combinación de varias. El objetivo es detener el proceso de caída y recuperar la densidad, fortaleza y salud capilar que tenía el paciente antes del defluvio telógeno” añade el Dr. Sánchez Viera.

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